Catedral de Nápoles

Construida entre 1299 y 1314, la Catedral Metropolitana de Santa María de la Asunción, más conocida como Duomo, es el principal edificio religioso de Nápoles además de un hito artístico, cultural e histórico de la ciudad.

La catedral de un vistazo

Encajonada entre los edificios de los laterales como si la hubieran colocado a presión, la catedral cuenta con una sobria fachada de estilo neogótico con tres portadas. Al traspasar la portada nos encontramos con tres naves de 100 metros de longitud y 48 metros de altura en las que se entrelazan diferentes estilos arquitectónicos para mostrar detalles góticos, barrocos y neogóticos.

Uno de los puntos más destacados de la catedral es la capilla del tesoro, un espacio de estilo barroco en el que se guardan más de 50 figuras de plata donadas por ricos devotos.

El elemento más peculiar de la catedral son las cápsulas en las que se guarda la sangre de San Genaro, conocida por cambiar de estado sólido a líquido durante algunas celebraciones.

Interesante

La Catedral de Nápoles no llama especialmente la atención y por su exterior bien podría pasar desapercibida, pero es un templo de gran importancia y merece la pena hacerle una visita.

Es importante tener en cuenta que la ciudad cuenta con algunos otros templos que no tienen nada que envidiar a la catedral, como la Basílica de Santo Domingo Mayor o la Basílica de San Francisco de Paula.

Horario

Todos los días de 8:00 a 12:30 y de 16:30 a 19:00 horas.

Precio

Entrada gratuita.
Baptisterio: 2€.

Transporte

Metro: Cavour, línea 1 y Museo, línea 2.
Autobús: líneas E1, R1 y CS.